Cómo hacer tus propias pastillas de caldo concentrado de verduras en Thermomix®

#Trucos 17 agosto 2020



Ya sabemos lo práctico que es tener unos cubitos de caldo a mano, pero tambien sabemos que los que venden están cargados de ingredientes no demasiado saludables.


Esta es una de esas recetas que no hacemos por ahorrar, ya que muchas clientas de dicen "Pero Vanesa, si las pastillas de concentrado valen súper baratas, sobre todo las de marca blanca" Y yo siempre les respondo "Claro que sí, pero tú sabes lo que estás comiendo?¿Si te leyeras los ingredientes se lo darías a tu familia o te lo llevarías tú a la boca? Probablemente no. Vamos a cuidarnos, le dedicaremos un poco de tiempo un día y tendremos pastillas para una buena temporada.


Le podemos poner los sabores que prefiramos, además podemos hacer estas pastillas un día que hagamos limpieza en el cajón de la verdura. Cualquier verdura pochilla, hojas de lechuga, zanahorias un poco blandas.... son perfectas para el concentrado de verduras.


¡¡vamos a aprovecharlo todo!!


Ingredientes


100 gr. de cebolla


1 ajo


50 gr. de aceite de oliva


50 gr. de agua


100 gr. de sal


1000 gr. de verdura variada: nabo, zanahoria, repollo, puerro, espinacas, judías verdes, etc.



Elaboración


Primero prepara un sofrito con la cebolla y el ajo. Pon ambos ingredientes limpios y cortados en cuartos en el vaso y programa 5 segundos a velocidad 9 para trocearlos. Baja bien con la espátula lo que haya quedado en las paredes y añade el aceite de oliva; programa 9 minutos, 100° y velocidad cuchara.


Añade el resto de las verduras limpias y cortadas en trozos, y el agua. En primer lugar lo vamos a triturar durante 15 segundos a velocidad 9-10, o cuanto sea necesario, pues dependerá del tipo de verdura que uses (a más blanda, menos velocidad necesaria).


Agrega la sal y programa 30 minutos, 100°, velocidad 2. Al acabar el tiempo, tritura bien el preparado, 30 segundos a velocidad 9. Si tienes el TM6 puedes programar 30 segundos en Modo Trituración.


Cuando el preparado esté completamente frio, repartelo en los huecos de una o dos cubiteras (según el tamaño de éstas) y congélalo. Una vez congelado, lo puedes sacar de las cubiteras y poner los dados en una bolsa de congelación para ir sacando los dados cuando los necesites.